Tito Mosquito

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Tito Mosquito

Esta mañana, Tito Mosquito se encuentra en plena forma. Se despierta y va al baño a lavarse sus espléndidas alas translúcidas. Es importante lavarse bien para escapar de los pájaros. Entonces Tito Mosquito se sumerge en el agua. A Tito Mosquito le gusta el agua, él nació en el agua, como el resto de los mosquitos. Miles de pequeñas larvas se transformaron en ninfas antes de emprender su primer vuelo.

Pero Tito Mosquito es un poco diferente a todos sus compañeros, tiene un problema, no ve bien, es tan cegato como un topo. Por ejemplo, le ocurre que a menudo se confunde la pasta de dientes con el champú. Es un poco fastidioso. Pero Tito Mosquito ya tiene las alas limpias y bien secas. Flooout … Tito Mosquito echa a volar.

—Oouah, que bonitos todos esos colores —dice Tito Mosquito—. Tengo hambre y quiero picar algo. Todo es verde y parece tan apetitoso. Vamos allá.

Tito Mosquito hace un vuelo picado y va directamente hacia las hojas de un gran roble.

—Ay, ay, ay —dice el señor Roble—. Estás loco, mosquito del demonio. No vuelvas por aquí o te doy con una rama donde más duele.

—Me confundí! —dice Tito Mosquito— Le puede pasar a cualquiera, ¿no? Perdón, señor Roble.

Y Tito Mosquito reanuda su vuelo un poco confundido.

—Que hambre tengo —dice Tito Mosquito— Oooh, allí! Esta vez me voy a chupar los dedos. Vamos allá, preparados, listos, a picar!

Y Tito Mosquito se lanza hacia un sapo que tomaba el sol tranquilamente sobre un nenúfar.

Bloop, bloop! —dice el señor Sapo— Tranquilo helicóptero con patas. Tienes suerte de que ya desayuné. Pero la próxima vez te tragaré vivo.

Hambriento, Tito Mosquito se va volando

—Ah! Que hambre tengo —dice Tito Mosquito—. A ver si tengo más suerte o me moriré de hambre, si es que no acabo en la barriga de alguien.

Tito Mosquito distingue de forma borrosa la tarta de chocolate que hay en la ventana de una pastelería, y hacia allí se dirige.


—Guau! Es genial, una tarta sólo para mi —dice Tito Mosquito, pero nada más posarse sobre la tarta empieza a quedarse pegado—. Creo que esto no es buena idea, tengo las alas pegajosas y me cuesta moverme. Necesito descansar un rato.

Tito Mosquito más cansado que hambriento se posa en la nariz de una viejecita con gafas. Pero el hombre, de un manotazo intenta quitarse de encima el molesto mosquito.

—Hey! Pero que haces —dice Tito Mosquito— no ves que soy un mosquito macho. Las hembras son las que pican cuando necesitan proteínas!

Evitando los tortazos, Tito Mosquito se cuela detrás de las gafas y cuando emprende el vuelo de nuevo, se lleva puestas las gafas del viejo.

—Vaya! Que bien se ve a través de estos cristales —dice Tito Mosquito—. Esto es genial.

Un nuevo universo se abre ante sus ojos. Ahora distingue todas las formas y colores que lo rodean. Y ve algo que se mueve allí abajo, entre las ramas. Si, son un montón de flores! Con el polen preparado para comérselo! Tito Mosquito observa con atención, y seguro de no equivocarse esta vez, va directamente hacia las flores. Al posarse sobre una margarita se encuentra cara a cara con una bella mosquita.

—Prueba esta flor, está deliciosa —dice la Mosquita.

—Con mucho gusto la acompañaré, señorita Mosquita —dice Tito Mosquito—. Mmm! Está deliciosa.

Y es así como Tito Mosquito, gracias a sus gafas mágicas, encontró su desayuno, llenó su estómago, y su corazón se encendió.

FIN


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