Cuentos Infantiles Ilustrados

La ilustración que tiene la portada de un cuento es una ventana abierta a lo que podemos encontrar en su interior. Los cuentos infantiles ilustrados narran gran parte de la historia con imágenes y ayudan a los niños a tener una visión más cercana de cada uno de los personajes.

Para leer

El lenguaje de las imágenes

La ilustración en el cuento tiene una carga emotiva para los niños, pues reconoce rápidamente el personaje en cuestión y es capaz de diferenciar, simplemente observando el dibujo, si es el bueno o el malo del cuento. Una buena ilustración, puede describir la personalidad del personaje y ayuda a mejorar el lenguaje cognitivo de los niños.

Se dice que no se puede valorar un cuento por la portada, pero definitivamente ayuda a que el mensaje llegue con más o menos fuerza cuando se empieza a leer. Existen mil y un detalles que ayudan a mejorar la experiencia de la lectura de un cuento y la ilustración es uno de ellos. Permite, por ejemplo, saber si el personaje es más o menos joven, y también se pueden identificar ciertas profesiones por la forma de vestir. Además se puede reconocer perfectamente el ambiente en que se desenvuelve la historia y ayuda a una mejor compresión por parte del niño. Los cuentos son realmente eficaces a la hora de aprender tanto el lenguaje de las palabras como el lenguaje contenido en las ilustraciones.

La magia de los cuentos infantiles ilustrados

La magia de contar historias mediante las imágenes se viene utilizando desde la prehistoria. Antes incluso de que el hombre inventara la escritura, ya se contaban historias sin necesidad de palabras. Sólo con el uso de imágenes se pueden relatar hechos y vivencias con todo detalle. Claro que con la palabra escrita las posibilidades de expresión son mucho más amplias.

Si los cuentos se siguen leyendo y siguen maravillando a los niños, no es solamente porque están bien escritos o porque despiertan la imaginación con sus ilustraciones. Es sobretodo porque enseñan a los niños el camino a seguir en la vida, sin necesidad de haber vivido determinadas experiencias.