El Vals de los Lobos

Stephy

El Vals de los lobos

Cuando el día llega su fin, la luna redonda y blanca está en lo alto del cielo, sobre el bosque de los lobos. Todo está en calma, entonces la luna empieza a descender y se esconde entre los grandes árboles, la oscuridad es tan negra como el carbón.

Algo se mueve en la penumbra. Un crujido! Una sombra furtiva! De repente, una luz! Un ojo penetrante! Dos ojos brillantes! Y luego otra vez la pesada oscuridad. En medio de un claro del bosque, se empieza a distinguir una extraña figura que se levanta despacio, subiendo hacia el cielo. Extraños personajes sobre dos patas actúan en esta obra. Pero, incluso al aguzar el oído, hay silencio absoluto. Notas de acordeón resuenan en el frescor de la noche, los tambores le responden. De repente, el fuego nace de esa figura de madera con una luz caliente y brillante, y se puede ver una manada de lobos sentados en el suelo. El baile empieza, girando, dando vueltas, volteando, acariciando las llamas. Los lobos bailan, vuelan ligeros alrededor del ardiente fuego.

En el bosque de los Lobos, ningún animal se mueve, petrificados por la fuerza lobuna que surge de la oscuridad. Hasta las serpientes se alejan en silencio para evitar ese lugar sagrado. Toda la noche, al son de los acordeones, lobos y lobas cantan y bailan como poseídos. ¿De verdad son lobos? ¿Son más humanos que nosotros? Un pálido resplandor rojo se dibuja en le cielo, allá, al este. Entonces un viejo levanta su bastón bien alto, hacia el firmamento. Y uno a uno desaparecen todos, dejando como única prueba de su paso un gran círculo negro y quemado en medio del claro. Un rastro de ceniza en la bruma de noviembre. El fuego muere pero los lobos todavía están vivos …

FIN


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