El jabón parlante

Esteban Cabezas

Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Gobierno de Chile

Cuento: El jabón parlante

El científico Hans Fritz Chukrut era uno de los inventores más geniales del mundo mundial. Había inventado las espiroquetas taiwanesas, los multiformes demenciales y el hoyúsculo volátil (y también el agua en polvo), que eran inventos que nadie sabía para qué servían, pero que sonaban muy ingeniosos.

Hasta que un día se le ocurrió otra idea, una que lo haría famoso: el jabón parlante. Y llegó y lo hizo.

El problema fue que alguien lo usó para ducharse. Y el jabón, que no era muy educado, le dijo “Tienes un horrible olor a patas, parece que se te hubieran muerto”. Después a una señora muy elegante, que había comprado muy caro este invento, el jabón le comentó “Oiga, usted tiene manos de momia y uñas de lagarto”. Y qué decir del tenista famoso, al que le dijo: “Serás muy campeón, pero tienes un olor a ala que mataría a un zombi”.

El pobre Hans Fritz no sabía cómo hacer callar a su jabón. Y tampoco podía mandarlo al colegio para educarlo, porque si iba en un día con lluvia iba a terminar deshecho antes de aprender.

Entonces guardó su invento jabonoso y, por suerte, como era tan inventivo, se le ocurrió otro. El problema es que esta vez fue un papel confort parlante.

Y esta vez, Hans Fritz tuvo que arrancar muy lejos después que la gente lo usó.

FIN


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