Cuentos Infantiles Clásicos

Los cuentos infantiles clásicos son aquellos que por tradición oral fueron pasando de generación en generación. Normalmente están basados en historias populares que se transmitieron boca a boca y que después del siglo XVII fueron recopilados y publicados por diferentes autores.

Un antiguo espectáculo

Los cuentos populares se vienen reescribiendo desde hace generaciones, no hay más que ver la cantidad de versiones que hay de El Soldadito De Plomo o de Los Tres Cerditos. El cuento es una de formas de expresión más antiguas que hay y se asocia a las artes del espectáculo.

El teatro bebe directamente de las fuentes de donde mana el cuento y las leyendas. Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha usado los cuentos para expresarse, para entenderse y porque no para divertirse. El cuento lleva tanto tiempo arraigado en las personas y en la sociedad que nos acompañará más allá de las estrellas cuando el hombre conquiste el espacio.

La popularidad de los cuentos clásicos

Los cuentos clásicos siguen siendo tan populares como antaño. No hay más que revisar la cartelera de cine para darse cuenta de que cada cierto tiempo salen nuevas versiones de los cuentos clásicos. Esto ocurre porque nuestra cultura cambia y las historias evolucionan.

Con cada generación llega una nueva forma de ver las cosas. Surgen nuevos valores y las nuevas ideas hacen que las viejas historias se transformen y evolucionen. Si se compara el relato de Blanca Nieves que escribieron los hermanos Grimm en 1812, con una publicación actual de la misma historia, se podría decir que los cuentos tienen vida propia.

Lo que esconden los cuentos

Los cuentos clásicos se han escuchado y se han leído durante siglos. A fuerza de repetirlos se han ido cargando de significados que transmiten su mensaje al lector, y que toca el espíritu de los niños y los transforma en mejores adultos.

Ocurre que en los cuentos el más pequeño o el más débil puede ganar. Al contrario que los héroes, que son fuertes y poderosos, en muchos cuentos son los niños los que consiguen salir adelante de una aventura, muchas veces arriesgada, simplemente utilizando el ingenio. Esto consigue mejorar la autoestima y hace que los pequeños se enfrenten a los retos del día a día con más confianza.